El 18 de Abril tuvo un comienzo distinto, el asombro crecia y en las calles la situacion no se veia para nada bien. Ciudad de Buenos Aires habia pasado a ser un nombre ironico de la misma, ya que una gran nube de humo la cubria por completo.

Pero hubo algo positivo en esto, ya que fue mucha la gente en las calles con algo en sus manos que misteriosamente no era una cacerola, sino que se trataba de una camara fotografica que tomaba postales de esta nueva y extrana version de ciudad Gotica.

Para nosotros, resultaba extrano transitar la Avenida Corrientes y no poder divisar el mismisimo obelisco, o intentar cruzar la 9 de Julio y no poder ver que habia del otro lado. Muchos extranjeros, dudosos, preguntaban si era normal para nosotros entrar a nuestras casas y sentir un extrano e intrepido olor invadiendo todos los rincones.

Carlos, de Chile, reia y nos decia que nuestra nube era mas toxica que la que hay en Santiago, capital de su pais. La indignacion de Sarah, inglesa, era enorme, ya que habia salido de su ciudad natal buscando un cielo claro y limpio pero, sorpresivamente, se encontro con un paisaje similar al Londinense.

Si bien la nube de humo no duro muchos dias lo vivido fue algo unico. De la misma forma en que nueve meses atras la nieve tino de blanco la ciudad, esta vez la magia de Buenos Aires nos volvio a sorprender y dejo su mensaje..

Martín Miguel